Hace poco, en plena borrachera juvenil, mientras discutíamos, (como suelen hacer muy sinceramente los ebrios) un amigo mio me preguntó, “¿Cuál es tu definición de la mujer perfecta?”
Me puse a pensar, y no sé si fue el trago que me dejó sin respuesta, pero quedé contemplando la pregunta toda la noche.
Me levanté a las 2:00 de la tarde con una resaca criminal y mientras me duchaba, llegue a una conclusión.
Estoy segurísimo que cambiaré de opinión con el pasar de los años, pero por el momento esta es mi respuesta a la pregunta ingenua.
La mujer perfecta es hermosa a cualquier minuto del día. No tiene que arreglarse, no tiene la necesidad de cubrirse la cara con toneladas de maquillaje. Es la mujer que sabe cuando hablar y cuando escuchar. Es la que te aguanta todos los caprichos, que te apoya en cosas aunque signifique que vas a estar lejos o que vas a pasar menos tiempo con ella. Es la que te ama de verdad y sin restricciones.
La mujer perfecta te cuida cuando estas borracho y te limpia después de que hayas vomitado toda la chela que como grandísimo huevón habías tomado para hacerte el machito.
La mujer perfecta, ante todo…perdona.





