Viviendo en una ciudad extremadamente remota en EE.UU, con lo que aparenta ser, una populación de tres, he llegado a extrañar el poder hablar español. Claro que en la universidad hay personas que hablan español, sin embargo, no es lo mismo. Hay personas de Mejico, Bolivia, Guatemala, Honduras, Chile y hasta de Perú pero nunca es lo mismo.
No es necesario mencionar que ninguno de nosotros nos comprendemos al nivel que queremos a la hora de hablar esa lengua tan nuestra y tan ajena. Me escucho repetir con frecuencia la odiosa frase, “¿qué?” a la hora de hablar con alguien, quien lógicamente habla un español tan distinto…
Extraño los “huevones” o mejor dicho, los “wones” y las “wonas”, las juergas “tóxicas”, la chelita “básica”, las flacas “all in”… Extraño poder sentarme con mis amigos/as a discutir sobre la vida, hablar sobre cualquier estupidez, el discutir sobre el fin pasado, comentar sobre la decadencia infinita del fútbol peruano (como ejemplo máximo: el puma carranza), “chapar” una combi, tomar un taxi a las tres de la madrugada después de una juerga y hablar con el taxista…
Hablar con el taxista, con todo el criollismo y los diminutivos tan peruanos. Extraño todas esas pequeñas cosas de Lima que no hay en ningún otro lugar. Las “tías” limeñas que salen a almorzar a T’anta, las que discuten en voz alta sobre el atuendo de la señora “x” en la reunion del fin pasado, el heladero con el horrendo silbato todos los veranos anunciando la llegada de los helados D’onofrio…Las chifas que se encuentran en cada rincón de cada calle en Lima….
Alguna vez en una película tonta y sumamente estadounidense alguien dijo que la idea de “mi casa” o mas bien “mi jato”, era un lugar imaginario donde sientes que perteneces, y más aún si ya no vives en aquel lugar. De aquella misma manera, es de mi parecer que la familia es un conjunto de personas que extrañan un mismo lugar, que tienen como su “jato” el mismísimo lugar. Es en esta idea, que puedo decir que extraño a mi familia, y cuando digo familia me refiero a Lima.
Lima te quiero, te extraño.